El estado enfrenta su peor brote de tos ferina en 20 años. Con 486 casos este año, frente a solo 38 en 2023, la enfermedad altamente contagiosa preocupa especialmente por los bebés, tras la muerte de tres infantes en Kentucky.
Pediatras reportan casos más graves y más hospitalizaciones, atribuídas a la baja vacunación y a la evolución de la bacteria.
Aun así, las vacunas siguen siendo la mejor protección, con hasta un 90% de efectividad.
Un panel federal revisará posibles cambios al calendario infantil, aunque no se esperan grandes modificaciones.
El último brote fuerte en Arkansas fue en 2001, con más de mil casos.








