El sábado, el director del FBI, Kash Patel, realizó una visita sorpresiva al Capitolio de Arkansas, en Little Rock, donde sostuvo una reunión a puerta cerrada con los senadores estadounidenses Tom Cotton y John Boozman, así como con altos funcionarios republicanos del estado y líderes de las fuerzas del orden.
Entre los asistentes se encontraban el fiscal general Tim Griffin, el secretario de Estado Cole Jester, el director de la Policía Estatal de Arkansas y otros funcionarios del gabinete.
El encuentro incluyó una mesa redonda a la que solo se permitió el acceso a medios seleccionados, lo que reforzó el carácter reservado de la visita.
De acuerdo con reportes de prensa locales y declaraciones posteriores de funcionarios presentes, el objetivo principal de la reunión fue discutir temas de seguridad nacional y cooperación interinstitucional, con especial énfasis en amenazas extranjeras, particularmente relacionadas con China, así como en los planes de la administración Trump para descentralizar y redistribuir agentes del FBI fuera de Washington, D.C., con el fin de fortalecer la presencia federal en los estados.
Las autoridades estatales describieron la reunión como técnica y estratégica, enfocada en el papel del FBI y su coordinación con agencias locales.
En cuanto al tema migratorio, los reportes coinciden en que no fue un punto central ni explícito de la agenda. Funcionarios estatales negaron que la visita estuviera relacionada con operativos migratorios, con ICE o con preparativos para acciones federales de control de inmigración en Arkansas.
No obstante, el tema surgió de forma indirecta dentro de discusiones más amplias sobre crimen organizado transnacional, narcotráfico y seguridad fronteriza, sin anuncios concretos ni decisiones operativas.
Fuera del recinto, la visita provocó protestas ciudadanas. Decenas de manifestantes se congregaron dentro y en los alrededores del Capitolio, portando carteles y coreando consignas contra Patel, los senadores y las políticas federales.
Para muchos manifestantes, la figura del director del FBI estuvo asociada simbólicamente con temas como la inmigración, el poder de las agencias federales y el rumbo político nacional, lo que hizo que el tema migratorio generara mayor tensión fuera de la reunión que dentro de ella.
A pesar de la tensión, no se reportaron arrestos. La jornada se desarrolló bajo fuertes medidas de seguridad, con presencia visible de fuerzas del orden y controles en el acceso al edificio.








